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Consumo moderado de alcohol y mortalidad por diversas causas.




R.Al-Ghanem, A. Marco, J. Callao, E. Lacruz, S. Benito y R. Córdoba

Son cada vez más numerosos los trabajos y medios de comunicación que nos hablan de los efectos beneficiosos derivados del consumo de alcohol y su repercusión sobre la mortalidad 1 . Sin embargo, la relación entre mortalidad y alcohol resulta mucho más compleja, y recomendar su consumo de forma generalizada sin realizar un balance de los riesgos y beneficios en cada caso concreto resulta en exceso simplista 2­4 . Como la definición que los autores hacen del consumo moderado no siempre es la misma, se estableció un único criterio: en bebedores diarios hasta 3 unidades por día (30 g/día) o su equivalente semanal, y en bebedores ocasionales hasta 5 unidades en 24 h, una vez al mes 5.

La relación entre consumo moderado de alcohol y mortalidad varía según el riesgo que cada persona tenga respecto a las diferentes causas de muerte 6 . Además, hay evidencia de la relación dosis­dependiente, sin un umbral de consumo seguro, que presenta el alcohol con algunas causas de muerte, como la cirrosis hepática, los accidentes cerebrovasculares, determinados tipos de cáncer y otras enfermedades secundarias al consumo de alcohol 2,3,7 .

Hasta ahora, gran parte de los estudios que argumentaban estos efectos beneficiosos habían sido realizados en poblaciones con importantes factores de riesgo cardiovascular y demostraron una reducción del riesgo de mortalidad por
todas las causas, que era producido básicamente por una importante disminución de las muertes de origen coronario 6,8 .

En las poblaciones en las que la causa predominante de muerte presenta una relación directa con el rango de consumo de alcohol cabe esperar que estos datos varíen sustancialmente 7 . En varones y mujeres < 40 años, cualquier rango de consumo de alcohol se asocia con un incremento de la mortalidad por todas las causas, aun tratándose de consumos ligeros, ya que en este grupo de población el riesgo de muerte por causa coronaria constituye un porcentaje insignificante 3.

Por ello, incluso importantes descensos en este tipo de muerte no modifican de forma significativa la mortalidad global 1,8 .

Una vez se ha demostrado que el consumo de alcohol puede resultar, en términos absolutos, beneficioso para la salud debemos llegar a un consenso acerca de las cantidades recomendables 9 . En consecuencia, no podemos recomendar 3 unidades diarias para todos los sujetos argumentando que se trata de un consumo moderado, sino que el concepto de consumo moderado variará según factores como la edad, el sexo y el tipo de población 4,8,10 .

Las directrices referidas al consumo de alcohol que se publican son cada vez más restrictivas, y conceptos como «bebedor responsable» han quedado obsoletas y han ido dando paso a otros términos más específicos, como «bebedor de bajo­alto riesgo» 10 . La característica común a todas ellas es el énfasis puesto en la necesidad de considerar cada caso individualmente, con sus factores de riesgo y
su situación específica 2,3 . Así, la recomendación para la mayor parte de los grupos es la restricción del consumo de alcohol, lo cual se resume en la frase: «alcohol, cuanto menos mejor» 9,10 .

A pesar de esta tendencia restrictiva, al elaborar directrices que sean aceptadas y puestas en práctica de una forma generalizada por la población, hay un riesgo importante de aparición de consecuencias negativas en la salud pública 4,10 . Problemas psicosociales, sobre todo en el área de la productividad y las relaciones, pueden aparecer incluso en los casos de consumo ligero­moderado de alcohol 7,10 . Son precisamente este tipo de complicaciones, tan difíciles de valorar de una forma objetiva, las que nos llevan a cuestionarnos tanto la presencia de este tipo de directrices de aplicación generalizada como su libre difusión en los medios de comunicación 2.

Son escasos los estudios que analizan la relación entre mortalidad y consumo de alcohol en la población joven, si bien la relación directa que presenta en este grupo poblacional parece bastante clara 8 . Partiendo del punto de que las causas más importantes de muerte en jóvenes son los accidentes de tráfico, las agresiones y el suicidio, y que el denominador común de todas ellas es el alcohol, parece lógico que sean escasos los estudios que buscan efectos beneficiosos capaces no sólo de contrarrestar estos importantísimos efectos negativos, sino también de crear un balance positivo que «justifique» el consumo de alcohol 1,8 .

Es en la población de mediana edad donde comienzan a aparecer los beneficios, en términos de mortalidad, y en la que más estudios se han realizado 2,3,8 . Las personas de edad avanzada constituyen el grupo poblacional en el cual este beneficio neto derivado del consumo ligero­moderado de alcohol es más marcado, pues es frecuente la presencia de factores de riesgo coronario y la posibilidad de complicaciones por consumos prolongados es menor 7,11,12.

El objetivo de este trabajo consiste en realizar una revisión de los artículos publicados que analizan la relación entre consumo moderado de alcohol y mortalidad, con el fin de valorar si la relación beneficiosa entre alcohol y mortalidad por causa cardiovascular 8 podría extrapolarse a la mortalidad por otras causas o bien a la mortalidad global. Asimismo, establecer las características de los grupos poblacionales para los cuales queda demostrado (edad, factores de riesgo, sexo, origen, etc.) y las cantidades a las que se atribuye este efecto beneficioso para la salud 9 . Sólo de este modo podremos establecer unas directrices basadas en la evidencia, es decir, en el equilibrio entre riesgos y beneficios absolutos 3,4 .

Centro de Salud Delicias Sur. Zaragoza. España.
Correspondencia:
Rania Al­Ghanem Nabhan.
C.S. Delicias Sur.
Dronda, 1. 50009 Zaragoza. España.
Correo electrónico: raniaalghanem@hotmail.com
Manuscrito recibido el 1 de marzo de 2004.
Manuscrito aceptado para su publicación el 7 de septiembre de 2004.

(El documento completo se puede consultar en la dirección marcada en la fuente)

FUENTE: Atención Primaria. 2005, 36 (2) 104-11/105
http://www.ieanet.com/doc/consumomod_alcohol.pdf
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