Buscar:
   
   


¿Sabías que...?

Última actualización [21/11/2004]


Lee la investigación completa

Dependencia Alcohol



El alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Actúa en muchos lugares del cuerpo, como la formación reticular, la médula espinal, el cerebelo y la corteza cerebral, así como en muchos sistemas neurotransmisores. En el sistema nervioso central, el alcohol interviene en los procesos por los que ciertas células nerviosas reciben órdenes para activarse o excitarse. Igualmente, estimula los procesos por los que determinadas células nerviosas disminuyen su actividad. Así, el alcohol actúa como un inhibidor bioquímico no específico de la actividad del sistema nervioso central, y por eso entre los efectos del consumo de alcohol están la relajación o la reducción de la ansiedad.

La dependencia alcohol (alcoholismo), también llamada alcoholismo, es una forma crónica de abuso de alcohol que tiene efectos fisiológicos, de conducta y cognitivos: cuando se toma alcohol repetidamente, y durante un periodo de tiempo prolongado, el cerebro se adapta a su uso, esto es, el cuerpo se vuelve tolerante al alcohol y depende de él para mantener algunas de sus funciones.

Esta adaptación del cerebro al alcohol significa que cada vez es menos sensible a los efectos del consumo, por lo que la dosis debe incrementarse gradualmente para obtener el mismo efecto de la primera toma de alcohol. A medida que las neuronas se van adaptando a dosis cada vez más altas de esta sustancia, funcionan de forma aparentemente normal a pesar de estar “bañadas” en alcohol. En este estado, cuando el efecto de una dosis apenas ha desaparecido, permanece en el cerebro una concentración considerable de alcohol, suficiente para haber causado, de haberse tomado en esta cantidad las primeras veces que se bebió, efectos severísimos en el comportamiento o incluso la muerte. En definitiva, se ha desarrollado una tolerancia al alcohol.

La dependencia, que acompaña normalmente a la tolerancia, se vuelve manifiesta y por tanto puede ser observada cuando hay una abstinencia en el consumo de alcohol. Cuando una sustancia adictiva se administra repetidas veces en un intervalo que produce tolerancia, el cerebro se adapta a la presencia de la droga (es decir, hay una neuroadaptación). La normalidad aparente de las funciones cerebrales enmascara un cambio neuroquímico subyacente que sólo se manifiesta si se deja de consumir el alcohol bruscamente, ya que con la interrupción del consumo emergen los desórdenes cerebrales, conocidos como síndrome de abstinencia. Así, se experimentan síntomas como estallidos de actividad eléctrica en el cerebro, convulsiones y a veces fenómenos psicóticos como alucinaciones, que hacen evidentes los cambios cerebrales que permanecían ocultos mientras se bebía. Los síntomas de esta abstinencia desaparecen al volver a consumir alcohol, y es este hecho el que hace que sea duro para los dependientes al alcohol dejar de consumirlo, porque saben que al beber de nuevo sentirán un alivio inmediato de los síntomas. Pero este alivio significa que su organismo ya sólo funciona “normalmente” con la presencia del alcohol, es decir, se ha vuelto dependiente del alcohol.

A menudo la dependencia del alcohol no se detecta durante años. La facilidad con que se consiguen las bebidas alcohólicas y la manera en que se consumen (las pautas sociales) parecen ser factores importantes en la probabilidad de que una persona llegue a ser dependiente del alcohol. Pero también puede haber un componente genético, porque en algunas familias el alcoholismo se repite entre varios de sus miembros. De todas formas, no hay seguridad de que estas repeticiones no sean consecuencia de comportamientos aprendidos

En resumen, la dependencia alcohol
Es un estado por el que un organismo sólo funciona “normalmente” si hay presencia de alcohol en él, y que se manifiesta en forma de alteraciones psíquicas cuando se deja de consumir alcohol ( síndrome de abstinencia ).

Síntomas de la dependencia alcohol (Alcoholismo)
El diagnóstico de dependencia alcohol (Alcoholismo) se puede hacer si se han experimentado o manifestado alguna vez durante el último año tres o más de los siguientes síntomas:
    • Estrechamiento del repertorio personal de pautas de consumo de alcohol (por ejemplo, beber sólo una marca o tipo de bebida alcohólica, o tendencia a beber alcohol de la misma manera los días laborables y los fines de semana a pesar de las limitaciones sociales que marcan cuál es la conducta apropiada para beber).
    • Beber cantidades excesivas de alcohol de manera frecuente.
    • Ajustar el comportamiento a la búsqueda de alcohol (ir únicamente a eventos sociales donde se beba, o salir sólo con personas que beban).
    • Incapacidad de limitar el consumo de alcohol a pesar de la aparición de complicaciones médicas, psicológicas o sociales.
    • Abandono progresivo de intereses o diversiones alternativas a las ligadas al consumo de alcohol.
    • Incremento del tiempo necesario para tomar alcohol o para recuperarse de sus efectos.
    • Tolerancia al alcohol: tener que beber cada vez más alcohol para conseguir los mismos efectos. Mayores dosis de alcohol son necesarias para conseguir los efectos que antes se conseguían con dosis más pequeñas (ejemplos claros de tolerancia se pueden ver en personas dependientes del alcohol que pueden tomar dosis diarias suficientes para incapacitar o matar a consumidores no tolerantes).
    • Síntomas de abstinencia: experimentar síntomas físicos después de pasar un periodo corto de tiempo sin beber. Entre estos síntomas están ansiedad, agitación, dolor de cabeza, alteraciones auditivas, nauseas y vómitos, “nublamiento” sensorial, ataques, delirio, alteraciones táctiles, diaphoresis, temblores, signos vitales elevados o alteraciones visuales.
    • Beber para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia (por ejemplo beber para parar los temblores o para “curar” una resaca).
    • Volver a beber después de un periodo de abstinencia (haber decidido dejar de beber y no haberlo conseguirlo).
    • Ser consciente, subjetivamente, de la compulsión por beber alcohol (se admita a otros o no).

Las personas que han desarrollado dependencia del alcohol requieren generalmente ayuda externa para dejar de beber, que normalmente incluye desintoxicación y tratamiento médico.
Efectos de la dependencia alcohol (Alcoholismo)
Los efectos físicos del alcohol a largo plazo son:
Pancreatitis o inflamación del páncreas.
Enfermedades del corazón, entre ellas enfermedad coronaria.
Neuropatías o daños en los nervios.
Varices sangrantes en el esófago, o venas dilatadas en el tubo que conecta la tráquea y el estómago.
Degeneración cerebral y neuropatía alcohólica.
Cirrosis del hígado, una enfermedad crónica que causa la destrucción de las células y la pérdida de la función del hígado.
Presión sanguínea alta.
Incremento de la incidencia de muchos tipos de cáncer, entre ellos el de mama.
Deficiencias nutricionales.

Los problemas de salud mental también son comunes cuando hay alcoholismo, con el riesgo de que un problema mental pueda conducir o reforzar a otro diferente.
La depresión es una causa frecuente de alcoholismo, porque una persona deprimida busca la manera de salir de sus problemas o un alivio a su insomnio. Desafortunadamente, el propio alcohol es un depresivo, por lo que el problema, lejos de disminuir, se complica. Otros problemas psíquicos producto de la dependencia del alcohol son:
Síndrome de Wernicke-Korsakoff''s, un desorden neuropsiquiátrico causado por la deficiencia de tiamina, como consecuencia de las carencias nutricionales en alcohólicos.
Deterioro de la memoria.
Déficit de atención.

Por último, la dependencia del alcohol produce daños significativos en otros ámbitos de la vida como el ocupacional, social e interpersonal, por ejemplo, disfunción sexual.

FUENTE:         Centro Desintoxicación Alcoholismo
 






Para adolescentes, jóvenes y adultos. Se abre el telón…..
Factores que influyen en los adolescentes con el abuso del alcohol
La Asertividad y la empatía



 


Más Publicaciones



Derechos reservados © MMVII Fundación de Investigaciones Sociales, A.C.
Dirección: Av. Ejército Nacional No. 579, 6º Piso, Col. Granada, Delegación Miguel Hidalgo, C.P. 11520, México, D. F.
Teléfonos: 5545-6388, 5545-7027, 5545-7216 y 5545-9981

Aviso Legal