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¿Sabías que...?

Última actualización [19/06/2008]


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Football y alcoholismo


ESPAÑA

Reino Unido es la cuna del balompié. Y también, del peligroso binomio de abuso alcohol y de fútbol. Se trata de lo que en rugby se conoce como ‘el tercer tiempo': emborracharse después de cada partido. La lista de jugadores profesionales enredados en este tipo de episodios es generosa.

 

Un extranjero, el francés Arsene Wenger, técnico del Arsenal, se encontró con un panorama descorazonador cuando asumió las riendas del equipo en 1996: reglas laxas y nada menos que dos futbolistas, Tony Adams y Paul Merson, enganchados a la botella.

 

El último admitía que las "presiones" que acarreaba su estilo de vida le empujaron a esa espiral incontrolable.

 

El periodista de Fifa.com Simon Hart observa que "al igual que en cualquier ciudad inglesa un viernes o un sábado por la noche es fácil encontrarse a gente completamente borracha, el jugador inglés medio, pese a toda su fortuna, no deja de ser un joven más que se comporta como tal".

 

Hart aporta un sinfín de ejemplos ligados al folclore futbolístico nacional: la selección de Inglaterra que compitió en la Eurocopa de 1996 se dejó fotografiar en actitudes menos que decorosas en Hong Kong; o las celebraciones "a lo grande" de un Paul Gascoigne descontrolado, que festejaba su famoso gol contra Escocia con ríos de alcohol.

 

También el Liverpool registra momentos "memorables" al respecto. La escuadra ganadora de los años 80 también era conocida por sus escarceos frecuentes con la botella; y el Manchester United, al arrancar su racha demoledora bajo la tutela de Alex Ferguson a comienzos de los 90, protagonizó capítulos de similares características de la mano de "joyas" como Bryan Robson o, en menor escala, quizá, de Roy Keane.

 

La lista de "borrachos" ilustres de este deporte es amplia. En sus últimos años de vida, el entrenador Brian Clough, que llevó al Nottingham Forest a ganar dos Copas de Europa, fue víctima de una cierta y preocupante adicción.

 

Es bien sabido que el técnico animaba a sus jugadores a tomarse una copa antes de los partidos para "relajarse" y él mismo tuvo que lidiar con su particular batalla aunque jamás lo tildaran "oficialmente" de alcohólico.

 

Hart recuerda que antes de que ese equipo se enfrentara al Liverpool en la Copa de Europa en 1978, los jugadores del Forest habían bebido vino en abundancia para poder "echar la siesta".

 

No en vano, en los vestuarios del Forest se podía encontrar siempre una botella de brandy.

 

En este marco, es inevitable la mención de George Best, ex del United y de la selección de Irlanda del Norte, combinado cuyos colores vistió en 37 ocasiones. Amante confeso de una buena juerga, una de sus frases más recordadas decía algo así: "En 1969 dejé las mujeres y la bebida, pero fueron los peores veinte minutos de mi vida".

 

En esta misma línea se movió Gascoigne, "Gazza", notable en el terreno de juego pero envuelto en episodios turbios, el último ocurrido la pasada semana en un hotel inglés, en el que el ex del Newcastle United o del Tottenham Hotspur era detenido en aplicación de la ley de salud mental por su comportamiento "inestable y errático". Lo último que se sabe de él es que se ha enganchado al Red Bull.

 

La lista sería interminable. Aún suena en la memoria nacional el delantero centro del Newcastle y del Arsenal, Malcolm McDonald, un grande de Inglaterra que pasó varias temporadas en clínicas de desintoxicación y quien fue encontrado en el 98 en estado comatoso, rodeado de botellas vacías de whisky en una pensión del noreste de Inglaterra.

 

Jimmy Greaves, otro icono de los 60, Alan Hudson, Rodney Marsh y Frank Worthington, en los 70 -tan laureados por sus triunfos en el campo como por el colorín extradeportivo de sus vidas-, Paul McGrath, un brillante defensa del Manchester United, Aston Villa y la República de Irlanda de los años 80, que culpó de su caída en la alcoholemia a su deseo de "encajar" con el resto de la plantilla, se suman a la lista.

 

Y en esta enumeración de "niños malos" del fútbol británico, Escocia no se queda atrás, con Jim Baxter, uno de los mejores jugadores que ha dado ese país, amante de las salidas nocturnas, las borracheras y la afición al juego; o con Frank McAvennie, cuyos coqueteos tuvieron más que ver con la cocaína y la delincuencia, hasta el punto de acabar en prisión.

 

 

Lo cierto es que no hay que volver la vista demasiado atrás. Más reciente fue la "juerga" que se pegaron los jugadores del Tottenham Hotspur para festejar su victoria del domingo ante el Chelsea en la "Carling".

 

El primer título que obtiene el club en los últimos 9 años bien valía una excepción y, así, su entrenador, el español Juan de Ramos, hizo la vista gorda y permitió a sus pupilos saltarse a la torera por un día el régimen estricto al que los tiene sometidos.

 

Los "Spurs" agarraron al vuelo la invitación y las portadas de los tabloides británicos se pusieron las botas con las imágenes del capitán Ledley King tambaleándose a la salida de un local nocturno de Essex.

 

 

FUENTE:
Informativo tele5/Mundial futbol

http://blogs.telecinco.es/mundial/post/2008/03/01/football-y-alcoholismo

 

 

 

 

 






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