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Última actualización [27/10/2008]


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Nadando con cocodrilos La cultura de beber en extremo

Marjana Martinic y Fiona Measham

La reciente preocupación pública en muchos países ha llevado a prestar considerable atención al importante y rápido consumo del alcohol entre los jóvenes, el cual se caracteriza por una serie de consecuencias en la salud y en lo social. Nadando con cocodrilos: La cultura de beber en extremo (Martinic & Measham, Eds.)1 sitúa este destacado y politizado tema dentro de su correspondiente contexto social, histórico y cultural. 

 

En el núcleo central del libro se hallan investigaciones empíricas realizadas a través de grupos de enfoque en Brasil, China, Italia, Nigeria, Rusia, Sudáfrica y el Reino Unido (Escocia). Todos los grupos estuvieron formados por jóvenes en edad legal para beber. El estudio revela muchas cosas sobre la forma en que estos jóvenes entienden y ven el consumo de alcohol, incluyéndose las consecuencias negativas de beber en extremo. Como un participante del grupo de Sudáfrica explicó: 

 

Cuando me emborracho, quiero ir a nadar... Es estúpido porque hay cocodrilos e hipopótamos en el río, pero te sientes como si fueras invencible al estar borracho, así que lo haces. Yo lo hago. (Participante del Grupo de Enfoque de Sudáfrica, Capítulo 5) 

 

Así pues, por así decirlo, ¿por qué arriesgarse a nadar con cocodrilos? Al examinar esta pregunta, se propone un nuevo término-beber en extremo-para describir los patrones de beber de forma excesiva y no restringida de muchos jóvenes. Se exploran los factores que motivan a los bebedores jóvenes, contribuyéndose así a un nuevo enfoque para entender el acto de beber en extremo y abordándolo a través de una política, una intervención y una prevención factibles. 

 

Presentación del término ‘beber en extremo'

A pesar del significativo enfoque público en los patrones nocivos del acto de beber en la gente joven, la terminología actualmente usada para describir estos patrones no logra captar plenamente los comportamientos y motivaciones en juego, o las consecuencias que pueden derivarse. Ciertamente, interviene el hecho de beber mucho (o al menos, en exceso) y normalmente también se produce la intoxicación (borrachera). Pero, pese a ello, la presencia de un importante consumo de alcohol no es, por sí solo, suficiente para definir estos comportamientos. Además, los términos existentes-como, por ejemplo, beber compulsivamente-dificultan el discurso público acerca del tema debido a desacuerdos en sus definiciones, medida y una focalización excesivamente concentrada de los medios. 

 

El término ‘beber en extremo' ofrece una perspectiva más completa acerca del patrón del acto de beber que posee numerosas dimensiones. El término va más allá de simplemente ‘beber mucho'; no se halla restringido por medidas de cantidad o de frecuencia, ni tampoco por solamente la intoxicación (borrachera); asimismo, se integra dentro de un rango diverso de contextos sociales y culturales en que dicho comportamiento resulta cada vez más evidente. Y lo que es importante: el término beber en exceso tiene en cuenta las motivaciones detrás del proceso de beber y brinda una mayor atención a las consecuencias que probablemente se deriven. De muchas maneras, el hecho de beber en extremo no se aleja tanto de otros comportamientos "extremos", como por el ejemplo los deportes extremos: todos ofrecen un desafío, se persiguen por la expectativa de placer o emoción, y conllevan, por definición, un riesgo para aquellos que los emprenden, para los de su alrededor, o para la sociedad en conjunto. 

 

Para aplicar el término ‘beber en extremo' deben cumplirse cinco criterios definitorios: 

 

§         Intoxicación (borrachera): Beber mucho o en exceso y sus efectos fisiológicos. 

§         Motivación: La clara presentación de intencionalidad y búsqueda directa de cierto grado de alteración del estado de consciencia o pérdida de control (aunque no sea ni desenfrenada ni ilimitada).

§         Proceso: Normalmente, un proceso social y positivo en que se persiga un placer y una emoción que vaya más allá de los límites o normas de lo que se considera consumo social de alcohol normal en una determinada cultura. 

§         Consecuencias: Atención a las consecuencias, tanto positivas como negativas. 

§         Experiencia con el alcohol: La capacidad de una "pérdida de control controlada", contrarrestada con el desarrollo de la llamada "madurez con el alcohol".

 

Al eludir el improductivo debate acerca de las definiciones y de las medidas que rodean esta actual terminología, se espera que las investigaciones puedan recentrarse en las áreas de especial preocupación con respecto a las motivaciones, los procesos y las consecuencias negativas. 

 

¿Qué motiva el acto de beber en extremo? 

El concepto de beber en extremo ofrece un nuevo concepto teórico para abordar comportamientos específicos y sus consecuencias, configurado por perspectivas históricas, culturales y antropológicas sobre la bebida y la embriaguez. Ambos son fenómenos en gran parte sociales, conformados por actitudes locales en evolución respecto al alcohol y normas sociales más amplias-incluyendo el papel cambiante de los jóvenes en la sociedad y el concepto de la adolescencia prolongada (Capítulo 2). Desde una perspectiva antropológica, las posibles motivaciones de los comportamientos extremos adoptan su forma por la "cultura de la juventud" y lo que significa ser joven (Capítulo 3). El consumo de alcohol de los jóvenes puede verse como un rito de paso del desarrollo-una exploración de los límites, en los que los bebedores jóvenes a menudo se ponen en riesgo de efectos físicos inmediatos (p.ej., resacas, desvanecimientos, alteración de la coordinación cognitiva y motora, lesiones) y consecuencias sociales más tardías, como problemas en casa, la escuela y el trabajo. 

 

¿Por qué arriesgarse a estas consecuencias? Las investigaciones sociológicas y psicológicas han demostrado que a menudo las ocasiones en que se produce este beber en extremo no son accidentales, sino que están previstas de antemano y han sido pensadas de numerosas formas-por ejemplo, bebiendo deprisa para llegar a la intoxicación (borrachera) o "precargándose", bebiendo en casa para así maximizar el efecto de una noche fuera (Capítulo 4). Aunque para algunos adultos jóvenes, esta actividad resulta tan habitual que les es difícil explicar por qué lo hacen, existen factores de desarrollo, culturales y sociales y todos ellos intervienen en las motivaciones de los bebedores jóvenes-desde beber como acto facilitador de las relaciones entre iguales pasando por los coqueteos con la bebida para enfrentarse a los problemas, hasta como exploración de las nuevas libertades que conlleva la etapa de adulto. 

 

También existe otra motivación sencilla pero poderosa para beber: beber para "divertirse". Entre los aspectos de esta motivación se incluye el promover la confianza, ser sociable, conocer a gente, sentirse bien y "disfrutar" de la embriaguez. De hecho, los jóvenes no son únicos a la hora de esperar una experiencia positiva cuando beben. Aunque los bebedores muy extremos reconocen fácilmente las consecuencias negativas, las positivas parecen percibirse como más importantes y frecuentes: los resultados negativos se ven, en cambio, como tardíos y experimentados de forma infrecuente; y los efectos malos como ‘no tan malos'. Hay otros factores varios que parecen potenciar el riesgo de beber en extremo y que afectan a sus consecuencias, entre ellos se incluyen: la aceptación cultural de la embriaguez, la socialización en grupos y las distintas actividades promocionales que pueden fomentar patrones de un mayor consumo de alcohol. 

 

¿Por qué arriesgarse a nadar con cocodrilos? resultados del grupo de enfoque

 Siete Grupos de Enfoque del ICAP sobre Beber en Extremo han proporcionado una mayor perspectiva al respecto (Capítulo 5). Aunque Brasil, China, Italia, Nigeria, Rusia, Sudáfrica y el Reino Unido (Escocia) fueron elegidos en parte por sus diversos patrones de beber, los grupos de enfoque demuestran sorprendentes similitudes en distintos países en la manera en que los jóvenes entienden el consumo de alcohol, su papel y los factores que lo influyen. En todos ellos, las principales razones de los participantes para beber estaban en la línea de disfrutar, la sociabilidad y el relax. Al mismo tiempo, los encuestados eran muy conscientes de los resultados de negativos de beber en extremo. 

 

Beber en general 

En todos los grupos de enfoque, los participantes asociaron, por lo general, el beber con disfrutar y socializar-normalmente algo que tiene lugar en reuniones (p.ej., en fiestas, festivales, celebraciones familiares y acontecimientos deportivos), en lugares públicos (p.ej., bares, pubs o restaurantes), y en presencia de amigos, iguales y/o familia. Existió amplio acuerdo en que una "experiencia de beber con éxito" incluía salir con amigos, socializar, beber y "divertirse", pero también evitar problemas y experiencias negativas que podrían desvirtuar el placer. 

 

Muchas de las discusiones se centraron en la satisfacción y disfrute de personas jóvenes vinculadas con la bebida. En palabras de un participante chino, "Beber es una forma de comunicar, establecer y mantener relaciones...Es un puente entre las personas." Al mismo tiempo, los participantes de grupos de enfoque también mencionaron el beber mucho como medio de automedicación durante situaciones de gran estrés y en circunstancias negativas. 

 

En muchos casos, la introducción al alcohol fue a través de los padres-a menudo a temprana edad-en el contexto de celebraciones familiares y otras ocasiones. Al mismo tiempo, la mayoría consideraba inapropiado dedicarse a beber en extremo cerca de adultos; los amigos e iguales desempeñaron un papel clave en cómo se desarrollaron los patrones de beber en las personas jóvenes. 

 

Hubo divergencia de opiniones con respecto a las ocasiones "típicas" para beber, donde tiene un importante papel la edad, el sexo, la clase de la relación y la forma de vida. Por ejemplo, la mayoría  de participantes que vivían con parejas de largo plazo afirmaban que una experiencia típica de beber era una copa o dos en casa con su pareja o cónyuge. Por otra parte, la gente joven que aún vivía con los padres era más probable que bebiera fuera de casa en pubs, bares y discotecas-y que se dedicara a beber en extremo. Por último, uno de los factores clave citados como influencia en la experiencia de beber era la solvencia económica. Beber era más probable (y tendía a ser en mayor grado) en los días de cobro y cuando había disponible alcohol gratis o con descuento. 

 

Beber en extremo

Para una serie de encuestados en distintos países, beber en extremo era parte de lo "típico" de beber con iguales. No obstante, existían claras diferencias por lo que se refiere a beber en extremo de forma deliberada. Para algunos, emborracharse era un resultado ocasional y no intencionado; para otros, era el principal objetivo. El papel de las normas sociales y de la permisividad cultural era importante también. Los participantes rusos hablaban de emborracharse "sin darse cuenta"; en Italia, por otra parte, la embriaguez era percibida como una consecuencia no deseada de una ocasión en la que se bebe. Tanto en Italia como en Brasil, la gente joven habló de que la principal razón para salir y beber no era beber en exceso, sino pasar el rato con los amigos. A la vez, sin embargo, había encuestados en el grupo nigeriano, ruso, escocés y sudafricano que creían que a veces la gente deliberadamente consumía alcohol para emborracharse. 

 

También se identificaron "factores protectores" contra beber en exceso. Las circunstancias en que las personas jóvenes decían que limitaban su ingesta de alcohol incluían el estar cerca de familiares u otros adultos, ser un conductor designado, tener un compromiso al día siguiente temprano, encontrarse enfermo, no tener dinero y querer tener ‘el control." La capacidad para retener el control fue un tema recurrente en los grupos de enfoque, ligado al concepto de "madurez con el alcohol". Según los encuestados, la capacidad de controlar el nivel de consumo de uno mismo y los resultados de beber están determinados por la edad y la experiencia, y, a su vez, definen lo que significa "emborracharse". 

 

La mayoría de los participantes de los grupos de enfoque creían que eran consumidores de alcohol responsables, incluso si se dedicaban a beber en exceso. Cuando se les pedía que explicasen por qué, algunos jóvenes bebían para emborracharse, los encuestados a menudo mencionaban la edad y la inexperiencia, el deseo de experimentar, reforzar la autoestima propia, la dinámica de grupo y las expectativas de disfrutar. Algunos participantes también mencionaron beber en exceso como manera de tratar sus sentimientos de soledad, dificultades en las relaciones o problemas en el trabajo. 

 

Aunque buscar la autoconfianza, el disfrute, la sociabilidad y el relax eran las principales razones tanto para beber como para la embriaguez, los participantes eran conscientes de que podía ocurrir una serie de ‘cosas malas' si bebían hasta emborracharse. Los grupos de enfoque enumeraron una serie de consecuencias negativas potenciales-desde actividades sexuales no previstas hasta el comportamiento violento, los accidentes de tráfico y la agresión sexual. Aunque algunos participantes hablaron de cambiar su comportamiento tras una experiencia negativa de beber en exceso, la mayoría estuvo de acuerdo en que las promesas del "nunca más" se olvidaban frecuentemente la siguiente vez que se encontraban en un entorno en el que se bebía mucho. 

 

Cómo abordar el beber en extremo 

Cambiar la cultura de beber en extremo requiere mirar más allá de las respuestas tradicionales y requiere emplear la capacidad de todas las partes interesadas en este campo (Capítulo 6). A medida que más gobiernos y organizaciones intergubernamentales van reconociendo esta realidad, existe la oportunidad de ir más allá de las respuestas de un único sector y pasar a los de la asociación, colaboración y cooperación entre múltiples sectores.

 

Marco para la acción colectiva 

La necesidad de una acción colectiva de parte del sector público y privado ha sido reconocida por organismos internacionales como las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud. Varios interesados clave deberían formar parte de una acción colectiva para abordar el beber en extremo, cada uno de ellos con un papel específico. Entre ellos, se incluyen: 

 

§         Gobiernos, ya sea actuando a nivel regional, nacional o local; 

§         Agencias de justicia penal a nivel de la comunidad y a nivel local;

§         La industria de las bebidas alcohólicas, incluyendo productores y minoristas; 

§         La comunidad de salud pública, incluyendo aquellos implicados en investigación, prevención y tratamiento; y

§         La "Sociedad civil" definida como individuos y grupos que no forman ni parte del gobierno ni del sector empresarial (con ánimo de lucro)-por ejemplo, el sector de voluntariado, las organizaciones de la comunidad, sindicatos, grupos religiosos y fundaciones filantrópicas. 

 

Existen varios principios que las partes interesadas deberían tener en cuenta al trabajar conjuntamente para promover el consumo de alcohol responsable y reducir los daños asociados con la bebida como problema. Estos principios pueden ayudar a evitar la llamada "asimetría de las partes interesadas"-los obstáculos potenciales para la asociación derivada de las tensiones, disparidad de expectativas  y desacuerdos en cuanto a la asignación de recursos. Incluyen la creación de confianza entre las partes interesadas, la transparencia de la toma de decisiones y el respeto mutuo de las opiniones y posiciones de cada uno. 

 

Intervenciones y política factible

Dentro de este concepto teórico, es importante que los enfoques de las políticas y las intervenciones aborden directamente el beber en extremo. Aunque existen numerosas medidas para abordar el consumo de alcohol en general y reducir el daño, pocos enfoques reconocen o bien están específicamente orientados al beber en extremo. 

 

Para que se apliquen con éxito enfoques más específicos, es importante que se implementen dentro de un marco reglamentario adecuado (Capítulo 7). Un marco así detalla los requisitos razonables para la producción y venta de alcohol, lo cual incluye los impuestos y los precios, las licencias y el acceso del consumidor. Normalmente, incluyen estipulaciones con respecto a dónde y cuando podrán venderse y servirse bebidas alcohólicas. Otros requisitos pueden definir a quién puede servirse-por ejemplo, prohibir servir a personas que parecen estar borrachas o bien que puedan ser de edad legal menor que la permitida para beber. El establecimiento y la implementación de límites de edad legales mínimos para el consumo y compra de bebidas alcohólicas van de la mano de estos requisitos. 

 

Existe menos acuerdo respecto al grado sobre el que debería depender solamente la regulación y de qué otras medidas pueden aplicarse y por quien. Un marco regulador eficaz proporciona también medios para la correspondiente implementación, servicios adecuados de atención sanitaria y sociales, e información para el consumidor. Aunque, por lo general, se piensa en las medidas de las políticas como originarias del gobierno a nivel nacional, la filtración para su implementación gradual a nivel local, puede ser algo que merezca el reexamen de esta premisa. Las políticas también pueden ser elaboradas de manera más específica, adaptadas a la cultura, a las prioridades locales y a las necesidades específicas. Esto permite que la política sea realista y más factible para su implementación, a la vez que es lo suficientemente flexible para responder a la inmediatez de las preocupaciones y prioridades.  Y lo que es importante, debería reconocerse que las políticas no se implementan en el vacío y que hay una serie de costes y consecuencias (incluyendo algunos no obvios) que deben considerarse cuando se prevén las distintas medidas y se evalúa su impacto relativo. 

 

Establecidas dentro de este marco de políticas más amplio, las intervenciones específicas pueden abordar de manera concreta a los jóvenes y los patrones de beber potencialmente problemáticos (Capítulo  8). Se ha desarrollado e implementado una amplia gama de enfoques para que así afecten tanto a la persona como a su entorno, el cual puede contribuir a este beber en extremo. 

 

Centrándose en tres entornos clave en los que puede llegarse a la gente joven-instituciones educativas, el lugar de trabajo y la comunidad en sentido amplio-en particular, han resultado útiles varios enfoques. Aunque criticados como ineficaces a la hora de modificar comportamientos a corto plazo, educar sobre el alcohol y la formación de habilidades para la vida, proporcionados sobre todo a través de instituciones educativas, puede ampliar la sensibilización entorno a la bebida y a sus posibles consecuencias, así como también pueden ser componentes valiosos dentro de iniciativas de prevención más amplias.  Centrarse en las influencias de los iguales y el marketing de normas sociales implementados en las escuelas y universidades, puede ayudar a disipar las percepciones erróneas entre los jóvenes acerca de cuánto beben en realidad (o, más bien, no beben) sus iguales, lo cual puede llegar a una disminución del consumo de alcohol de riesgo. Para aquellos jóvenes para los que el consumo de alcohol es problemático pero tienen una dependencia del alcohol, para un cambio de comportamiento han resultado eficaces las intervenciones breves-empleando una serie de estrategias de reducción de daños, que van desde las entrevistas hasta el feedback personalizado, pasando por habilidades para beber con moderación. Asimismo, modificar el entorno físico y social en las escuelas-por ejemplo, proporcionar alternativas más seguras al beber en extremo-puede emplearse para complementar programas específicos para individuos. 

 

Como muchos jóvenes-y muchos bebedores en extremo-son ya parte de la fuerza de trabajo, la ayuda en el trabajo y las intervenciones pueden ayudar a aumentar la sensibilización de cualquier problema potencial. Dentro de este entorno, las intervenciones de iguales y la formación de equipo (junto con los enfoques descritos arriba) podrían usarse para ayudar a modificar los patrones de beber. Finalmente, las intervenciones de más amplio alcance en la comunidad pueden incluir campañas en los medios de comunicación; programas de hospitalidad responsable en bares, pubs y discotecas; medidas contra consecuencias específicas relacionadas con el alcohol, como colisiones de tráfico y alteración del orden público; programas para jóvenes marginados; e iniciativas globales en la comunidad que traten varios aspectos del contexto del consumo de alcohol. 

 

En conjunto, los programas generales interactivos y con múltiples componentes son más proclives a producir resultados continuados y positivos. La realidad es que, para muchos jóvenes, el patrón de beber en extremo conlleva importantes connotaciones sociales y un significado ritual. Para hacer partícipe verdaderamente a este segmento de la población y reducir los daños asociados con su comportamiento, no puede ignorarse esta realidad ya que los programas intentan modificar las percepciones, permitir la toma de decisiones informada y modificar las estructuras sociales y físicas y la dinámica que rodea a los jóvenes en distintas facetas de sus vidas. 

 

Resumen

Existen pruebas de que la existencia de un patrón diferenciado en el consumo de alcohol se está convirtiendo cada vez más en motivo de preocupación internacional debido a su relación con una serie de problemas de salud y sociales. Su visibilidad, en especial la gran implicación de los jóvenes, hace también que esto no sea solamente una cuestión de seguridad y orden públicos en muchos países, sino que también es un tema muy politizado y controvertido.  Para ir más allá de la retórica improductiva, debe imponerse un nuevo término y un nuevo enfoque para abordar tanto el comportamiento de beber como sus consecuencias. El término beber en extremo engloba todos los aspectos de este patrón de beber que, como otras actividades extremas, puede ser un  camino intencionado de diversión, emoción y alegría, con grados variables de riesgo percibido real implicado. 

 

Aunque beber en extremo siempre ha tenido un lugar en el contexto histórico, social y cultural de la bebida, sus crecientes tasas actuales en algunos aspectos y en algunas culturas representan un cambio significativo en los patrones de beber en todo el mundo, cosa que en parte ilustra el papel cambiante que los jóvenes desempeñan en muchas sociedades. Las intervenciones y las medidas de políticas deben ser específicamente adaptadas para abordar estas variadas cuestiones. Al aumentar la sensibilización de las motivaciones, los significados y las consecuencias de este patrón en el beber, se espera que pueda lograrse una reducción realista en las consecuencias negativas del beber en extremo. 

 

Referencia

Martinic, M., & Measham, F. (Eds.). (2008). Swimming with crocodiles: The culture of extreme drinking. New York: Routledge. 

 

Sobre las autoras

Marjana Martinic es Vicepresidenta del Salud Pública en el Centro Internacional de Políticas sobre Alcohol (ICAP). Su trabajo se centra en el nexo entre la base de evidencia científica y el desarrollo de políticas sobre alcohol. La Dra. Martinic ha publicado ampliamente en los campos de la neurociencia y políticas sobre alcohol. 

 Fiona Measham es Profesora Senior de Criminología en el Departamento de Ciencia Social Aplicada de la Universidad de Lancaster. La Dra. Measham es una reconocida investigadora a nivel nacional con más de 20 años de experiencia en el campo del consumo de drogas y alcohol, el género, los establecimientos de ocio con licencia para venta de alcohol y la criminología cultural. 

 

Autores colaboradores 

§         Ademola Ajuwon, Universidad de Ibadan, Nigeria 

§         Barton Alexander, Molson Coors Brewing Company, EE.UU. 

§         Afolabi Bamgboye, Universidad de Ibadan, Nigeria 

§         Andrés Bascones Pérez-Fragero, Fundación Alcohol y Sociedad, España 

§         Marie Choquet, Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale (Instituto Nacional Francés de Investigación Médica y en Salud, INSERM), Francia

§         Vera Da Ros, Informação Responsável sobre Drogas e Afins (Información Fiable sobre Drogas y Asuntos Relacionados, DINAMO), Brasil 

§         Keith Evans, Drug and Alcohol Services, Australia 

§         Mônica Gorgulho, Informação Responsável sobre Drogas e Afins (Información Fiable sobre Drogas y Asuntos Relacionados, DINAMO), Brasil 

§         Jason Kilmer, Evergreen State University, EE.UU.

§         Eugenia A. Koshkina, National Research Center on Addictions (Centro de Investigaciones Nacionales sobre Adicciones), Rusia 

§         Mary Larimer, Universidad de Washington, EE.UU.

§         Christine Lee, Universidad de Washington, EE.UU. 

§         Barbara Leigh, Universidad de Washington, EE.UU. 

§         Mark Leverton, Diageo plc, Reino Unido 

§         Chan Makan, (antiguo Director), Industry Association for Responsible Alcohol Use  (ARA), Sudáfrica 

§         Victor Makanjuola, Universidad de Ibadan, Nigeria 

§         Steve March, Alcohol Focus Scotland (AFS), Reino Unido 

§         Marjana Martinic, International Center for Alcohol Policies (Centro Internacional de Políticas sobre Alcohol, ICAP), EE.UU. 

§         Fiona Measham, Universidad de Lancaster, Reino Unido

§         Véronique Nahoum-Grappe, L'École des Hautes Études en Sciences Sociales (Escuela de Estudios Superiores de Ciencias Sociales, EHESS) y Le Centre National de la Recherche Scientifique (Centro Nacional para la Investigación Científica, CNRS), Francia 

§         Ian Newman, Universidad de Nebraska-Lincoln, EE.UU. 

§         Olabisi Odejide, Universidad de Ibadan, Nigeria 

§         Olayinka Omigbodun, Universidad de Ibadan, Nigeria 

§         Frederick Oshiname, Universidad de Ibadan, Nigeria 

§         Daniya Tamendarova, International Center for Alcohol Policies (Centro Internacional de Políticas sobre Alcohol, ICAP), EE.UU. 

§         Enrico Tempesta, Osservatorio Permanente sui Giovani e l'Alcool (Observatorio Permanente sobre Juventud y Alcohol), Italia 

 

Índice 

Capítulo 1: Beber en exceso (por Marjana Martinic y Fiona Measham). Capítulo 2: Historia de la intoxicación (borrachera): Cambiar las actitudes hacia la embriaguez y excesos en el Reino Unido (por Fiona Measham). Capítulo 3: Más allá de los límites: La juventud y el sueño de lo extremo (por Véronique Nahoum-Grappe, con Estudio de caso: La bebida y los jóvenes en Francia por Marie Choquet). Capítulo 4: ¿Qué motiva a beber en extremo? (por Barbara Leigh y Christine Lee, con Estudio de caso: Beber entre los jóvenes en el Reino Unido por Fiona Measham). Capítulo 5: Resultados de los grupos de enfoque (Brasil por Mônica Gorgulho y Vera Da Ros; China por Ian Newman; Italia por Enrico Tempesta; Nigeria por Olabisi Odejide, Olayinka Omigbodun, Ademola Ajuwon, Victor Makanjuola, Afolabi Bamgboye, y Frederick Oshiname; Rusia por Eugenia A. Koshkina; Sudáfrica por Chan Makan; Escocia, Reino Unido por Steve March). Capítulo 6: Partes interesadas y sus funciones (por Mark Leverton y Keith Evans). Capítulo 7: Beber en extremo, jóvenes y política factible (por Marjana Martinic y Barton Alexander; con Estudio de caso: Botellón en España por Andrés Bascones Pérez-Fragero). Capítulo 8: Abordar el beber en extremo en jóvenes: Intervenciones factibles (por Mônica Gorgulho y Daniya Tamendarova, con Estudio de caso: Estados Unidos: El beber entre los estudiantes y las hermandades y las fraternidades por Jason Kilmer y Mary Larimer). Epílogo (por Marjana Martinic y Fiona Measham). Anexo 1: Procedimientos para grupos de enfoque sobre beber en extremo. Anexo 2: Preguntas guiadas para grupos de enfoque. Índice. 

 

1 Este libro fue un encargo del Centro Internacional de Políticas sobre el Alcohol (ICAP) y es el volumen noveno en la  ICAP Book Series on Alcohol in Society (Serie de Libros sobre el Alcohol en la Sociedad del ICAP). El ICAP es una organización sin ánimo de lucro cuya misión es promover que se entienda el papel del alcohol en la sociedad a través del diálogo y las asociaciones que involucren a la industria de las bebidas alcohólicas, a la comunidad de salud pública y a otros interesados en políticas sobre el alcohol, y ayudar a reducir al abuso del alcohol en todo el mundo. El ICAP cuenta con el apoyo de importantes productores internacionales de bebidas alcohólicas. Las opiniones expresadas en este volumen pertenecen a las autoras individualmente y no necesariamente representan las del ICAP o las de sus compañías patrocinadoras. 

 

Nota:

El libro completo en inglés se encuentra disponible para su consulta, directamente en el centro de investigación documental de FISAC.

 

FUENTE:
Centro Internacional de Políticas sobre el Alcohol (ICAP)

http://63.134.214.153/Portals/0/download/all_pdfs/Swimming%20with%20Crocodiles/Spanish%20-%20Swimming%20with%20Crocodiles%20Synopsis.pdf

 

 

 






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