Consumo de alcohol en estudiantes de educación secundaria, aspectos personales y sociales relacionados
María Jazmín Valencia Guzmán, María Leticia Rubí García Valenzuela, María Magdalena Lozano Zúñiga
MEXICO
En México, la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA, 2008), muestra que el problema más importante de adicciones en el país, se relaciona con el consumo de bebidas alcohólicas, aunado al consumo de tabaco, arraigados ambos en muchas poblaciones, tanto rurales como urbanas. Se realizó estudio Prospectivo, Trasversal, Descriptivo y Observacional, con el objetivo de: identificar las características familiares y personales relacionadas al consumo de alcohol en adolescentes residentes de una comunidad rural. La muestra estuvo constituida por 161 estudiantes de educación secundaria. Para la colecta de los datos, se aplicó un cuestionario individual, generado a partir de operacionalización de variables. Resultados: El 54 % de los encuestados fueron del sexo masculino, las edades oscilaron entre 13 años (21 %), 14 años (62%) y 15 años (17%). Se identificó que el 18% consume alcohol y la combinación de alcohol y tabaco fue de 11.9%. Chi cuadrada con una significancia .000 se obtuvo en relación a que los
amigos los presionan a consumir alcohol. Considerar que la comunicación con sus padres y amigos, relacionada con la comprensión de la familia. R=17.408, gl=1, sig .000. Consumo de alcohol y afectación de las relaciones con sus padres R=7.957, gl=1, sig .005. Conclusiones: Tener contacto con el alcohol a tan temprana edad, multiplica los factores de riesgo para un desarrollo armonioso, además de que el rango en que están consumiéndolo es menor a lo que manifiesta la OMS.
Introducción
El consumo de bebidas alcohólicas se encuentra presente a lo largo de la historia de la humanidad y se asocia con frecuencia, a situaciones de convivencia que ocurren en la vida cotidiana de muchas culturas. En México, el uso de bebidas alcohólicas es una práctica sumamente arraigada en la población general y su origen se remonta al periodo prehispánico, estando el alcohol vinculado a numerosas actividades sociales, políticas, económicas y religiosas en los diversos pueblos que han habitado y habitan en este país. (Vargas, 2005)1
En México, la Encuesta Nacional de Adicciones(ENA, 2008)2, muestra que el problema más importante en adicciones, está en el abuso del consumo de bebidas alcohólicas, con las graves consecuencias familiares, sociales y comunitarias que esto representa, observando que en ocasiones se complementa con el uso de tabaco, arraigados ambos en muchas poblaciones, tanto rurales como urbanas, y que está cobrando víctimas, sobre todo en eventos traumáticos relacionados con el consumo de alcohol en los jóvenes, que se inician en su consumo a edades cada vez más tempranas.
La ENA (2008)2 reporta que, para el caso del consumo de alcohol, fueron los estados del centrooccidente los de alto consumo, donde se ubican Aguascalientes, Zacatecas, Nayarit, Michoacán, Jalisco, Distrito Federal, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla y Querétaro, de aquí la importancia de realizar este estudio.
En virtud de la trascendencia y magnitud de lo que representa el consumo de alcohol en adolescentes, ya se han realizado proyectos de investigación sobre este tema, encontrando que Villatoro y colaboradores (2002)3, reconocen el inicio temprano en el consumo de tabaco y alcohol, como una situación que incrementa las posibilidades de uso de mariguana, inhalables, cocaína y otras drogas.
Destacan el bajo nivel de percepción de riesgo del tabaco y alcohol, como precursores para el uso de otras drogas, particularmente cuando ese inicio es a edades tempranas, por lo que es necesario diseñar y aplicar estrategias que ayuden a evitar o postergar el consumo en adolescentes. Así mismo, Medina-Mora et al. (2003)4, refieren que si los jóvenes consideran "muy peligroso" el uso de drogas, puede activarse un factor protector del riesgo de consumo, observando que si bien, esta percepción no los limita a que decidan experimentar con drogas,
pero si es probable que los predisponga para que continúen usándolas después de haber probado sus efectos. Por lo que estos autores recomiendan reforzar la percepción dañina de las drogas sobre la salud, ya que es el principal motivo expresado por los adolescentes que ellos estudiaron, para no acercarse a ellas.
Por su parte, Acosta y Casique (2007)5, en su estudio refieren que se demostró que un sistema familiar protector disminuye las probabilidades de ser usuario de tabaco, alcohol, mariguana y alucinógenos. Por lo tanto, el apoyo de la familia, amigos o las redes sociales son importantes para ayudar a los adolescentes a resolver problemas, adaptarse ante la adversidad, así como mantener un sentido de dominio y control de las circunstancias de su vida. La atención, el respeto e interés por las cuestiones personales y de interacción social del adolescente, promueven en él la seguridad y sensación de bienestar que actúan también como protectores hacia las conductas de riesgo, entre ellas, las relacionadas con el consumo de alcohol y tabaco.
Respecto a los factores sociales relacionados con el consumo de sustancias adictivas, Blum (2003)6, enfatiza que la disponibilidad de tiempo de los padres hacia sus hijos, la presencia de rituales familiares y las actividades compartidas son factores protectores. En su estudio demuestra que el ambiente familiar juega un rol esencial en la adquisición de conductas de riesgo, si existen pobres habilidades interpersonales, baja tolerancia al estrés, escasa responsabilidad, evasión de la interacción así como dificultades de comunicación entre padres e
hijos.
En este sentido, Santander et al (2008)7. Refieren la necesidad de promover acciones que fortalezcan el vínculo familiar, como un factor protector importante en la prevención de conductas de riesgo de los adolescentes, reforzando el papel educativo insustituible de la familia en el crecimiento personal y social de sus integrantes.
En cuanto a la conducta de riesgo y el consumo de alcohol, Olveira y Luis (2005)8 en su estudio sobre factores de riesgo para el consumo de alcohol en escolares de 10 a 18 años, mencionan al grupo de pares o amigos como factor importante de riesgo para la experimentación en el consumo de sustancias adictivas lícitas e ilícitas, así como en el mantenimiento del uso y abuso de las mismas.
Se anexa documento en pdf.
FUENTE: www.psiquiatria.com
http://www.psiquiatria.com/revistas/index.php/psicologiacom/article/view/1152/1081/
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