Educación y Prevención

Última actualización [13/05/2007]



Comunicación familiar y adicción

psicólogo Gilberto Espino González

Comunicación familiar y adicción

Se habla mucho a cerca de la importancia de informar sobre las drogas, así como de la relevancia de discutir temas que comúnmente resulta difícil de tratar en familia por la creencia de que se pudiera herir a la pareja o a los hijos. Sin embargo, si realmente deseamos el bienestar de nuestros seres queridos tendríamos que hablarles de la realidad, realidad que ya están viendo nuestros hijos.
Aprendemos a comunicarnos, primero en el núcleo familiar; los padres emiten mensajes que los hijos aprenden y utilizan para interactuar en su medio social. Incluso los niños utilizan las mismas palabras dichas por los adultos.

La comunicación requiere dos interlocutores: el emisor quien emite un mensaje y el receptor, quien interpreta el mensaje a partir de un código común, entendible por los dos.
Existen diversas formas de comunicarnos: el llanto, los movimientos corporales, los gestos, el lenguaje oral o escrito, la expresión artística (pintura, escultura, escritura, etcétera). El lenguaje verbal y no verbal de un emisor puede ser congruente o contradictorio, lo que vuelve compleja la comunicación.
El ser humano depende de los padres al nacer y la familia es la primera instancia en ofrecer el contexto para crecer, desarrollarse y comunicarse.
El recién nacido establece sus primeras interacciones con la madre y el padre. Estos satisfacen sus necesidades tanto físicas como emocionales lo que facilitará aprender a expresar afecto, y adquirir un sentido de identidad y pertenencia, con la finalidad de generar en el pequeño confianza y seguridad para actuar facilitándole su autonomía, la cual se verá reflejada en sus acciones posteriores.
Los padres somos modelos de conductas, valores y normas que seguirán nuestros hijos, somos los primeros promotores de su formación. En la medida que estas conductas, valores y normas se realicen de manera congruente, teniendo como base el afecto, el niño será un individuo íntegro en su forma de ser. Según como se lleve a cabo esta enseñanza, el niño aprenderá el concepto de límite y a comunicar sus necesidades a sus hermanos y amiguitos; con la guía de los padres aprenderá a compartir y cooperar, a manejar frustraciones, rivalidades y celos, así como a quererse y mantener relaciones interpersonales positivas sorteando las negativas.

De acuerdo con los valores y con el marco que establece la sociedad, la familia crea su propio sistema de creencias, sus propios valores, normas y reglas que permitirán la expresión de afecto, la capacidad de decisión y la negociación circunstancial de problemas.
Los patrones de conducta que se realizan en la familia son dinámicos y pueden ser confrontados y adaptados a los cambios requeridos por las diferentes etapas que cursa el ciclo vital de la familia, por ejemplo: cuando uno de los hijos se casa o cuando nace un nuevo hijo, o bien cuando al casarse el último de los hijos la pareja inicia nuevamente su relación en pareja, o cuando uno de los hijos atraviesa la adolescencia, etcétera. Estas etapas son momentos de tensión y crisis, que deberán comunicarse y replantear una nueva situación.
El crecimiento de los hijos es un factor importante para cambiar las reglas de la familia, las que deberán ser congruentes con la etapa del desarrollo que va viviendo cada hijo. Cada etapa de desarrollo de los hijos pone a prueba el sistema familiar con diferentes desafíos que obligan a buscar nuevos patrones de relación.

Una de las etapas críticas en la familia es la adolescencia. Numerosas familias que habían tenido una buena integración y comunicación llegado este momento las pierden y no es fácil recuperarlas, aunque es posible lograr nuevas formas de comunicación permitiendo la independencia, con límites claros para cada miembro de la familia, siempre y cuando exista la disposición de las partes en conflicto. Los padres necesitan mucho apoyo en esta etapa, ya que se encuentran tan inestables como los hijos, y es indispensable que comprendan el proceso que experimentan sus hijos. La falta de comprensión genera conflictos, y consecuencia de no negociar es buscar la solución fuera del núcleo familiar. La desesperación de los hijos ante la intolerancia de los padres puede llevarlos a realizar fantasías tales como huir de la casa, casarse a temprana edad o relacionarse con una pareja sin conocerse, todo ello para satisfacer necesidades de comprensión y afecto. Asimismo pueden evadirse de una situación que sienten intolerable mediante el consumo de alcohol u otras drogas, o consumir para expresar su inconformidad o su rebeldía.
La solución del conflicto familiar dependerá del tipo de interacción que se dé entre los miembros de la familia, así como de la atención que los padres brinden a los hijos, no sólo en cantidad, sino en calidad.
Cuando la familia experimenta situaciones que exigen un cambio en su dinámica, pero se dificulta aceptar a la flexibilidad y la negociación de nuevas reglas para mejorar, es porque existen problemas que pueden provocar algún tipo de síntoma.

A continuación describiré algunos tipos de familia que deberán cambiar su forma de relacionarse y de comunicarse, para evitar un posible síntoma. Es importante destacar que las características de cada tipo de familia pueden encontrarse en una misma familia. Aquí enumero algunas de las principales formas en que pueden presentarse.

Tipos de Familias

Familias rígidas.
Este tipo de familia, en un momento de cambio necesario, no permite la flexibilidad (el establecimiento de diferentes reglas), por ejemplo: se niega a aceptar que los hijos han crecido y que tienen nuevas y diferentes necesidades; en esta familia los hijos se someten, se sienten frustrados y enojados, y su rebeldía puede adoptar formas destructivas, como la adicción al alcohol u otras drogas.
Familias psicosomáticas.
En este tipo de familias existe una gran preocupación por dar toda clase de protección y bienestar a sus miembros al grado de facilitarles todo sin medida alguna. La sobreprotección impide el crecimiento del hijo, retrasa su desarrollo y autonomía convirtiéndolos en verdaderos ineptos ante las vicisitudes de la vida. Los hace inseguros, los deja indefensos, pudiendo provocarles síntomas psicosomáticos como: psicodermatitis, úlceras, gastritis, migrañas, etcétera. La familia parece funcionar cuando hay un enfermo, ya que esto garantiza la preocupación y, por lo tanto, la sobreprotección. Puede darse la adicción a alguna sustancia y con ella la protección hacia el adicto.
Familias Amalgamadas.
Realizar todas las actividades juntos es la felicidad en este tipo de familias, depender de todos para llevarlas a cabo no permite la individuación. Cada miembro de la familia requiere de actividades muy individuales que dan lugar a la intimidad y al desprendimiento, tal es el caso del joven que al encontrar una pareja con actividades propias de esta etapa, se enfrenta al rechazo de su familia ya que esta se siente amenazada ante un posible alejamiento.
Familias negadoras.
Este tipo de familias tienen baja tolerancia al conflicto: su principal característica es que cada uno de sus miembros adolece de autocrítica y ante la incapacidad de aceptar la existencia de problemas no permite enfrentarlos y darles solución. Los hijos no aprenden a negociar en situaciones azarosas; cuando viene una situación extrema y no aguantan la represión, algún miembro de la familia explota causando una crisis familiar.
Familias Acordeón.
Cuando el padre o la madre se ausentan por temporadas prolongadas, ya sea por situaciones laborales, a causa de enfermedades incapacitantes o por alcoholismo o drogadicción de alguno de los cónyuges, el que permanece en la familia tiene que asumir el papel del otro; en consecuencia, la pareja y los hijos descalifican al padre ausente, quien pierde su autoridad. El sistema familiar se estructura de tal forma que cuando el ausente desea integrarse nuevamente, ya no tiene cabida dando oportunidad a algún tipo de síntoma.
Familias con un padrastro.
La familia donde existe un padrastro no necesariamente tiene el problema que se plantea en los encuentros, el de un padrastro o una madrastra que maltrata a su hijo(a) no biológico. Sin descartar la posibilidad de algún tipo de maltrato físico o emocional, el problema que puede presentarse es el de que el padrastro se vea imposibilitado de poner límites de que su autoridad sea anulada por la pareja, y de que los hijastros lo vean con enojo por parte del hijastro si la separación de la anterior pareja fue agresiva, ya que esto afecta la relación del padrastro con los hijastros, más aún si el padre biológico los predispone en contra del nuevo compañero de la madre al sentirse desplazado como esposo y padre. Los niños pueden redoblar las demandas hacia el padre natural y tener resentimientos hacia la madre por haber aceptado a otro hombre que no es su padre.
Familias con un fantasma.
Son las familias que al perder un ser querido y significativo se les dificulta continuar su vida cotidiana siguiendo las normas de la casa por ejemplo: mantienen su lugar en la mesa o su habitación tal y como la dejó antes de fallecer, etcétera. Este tipo de familias detiene su crecimiento al no ser capaces de asignar nuevas tareas a sus miembros.
Familias centradas en los hijos.
Cuando la pareja no puede enfrentar sus propios conflictos centra su atención en los problemas de los hijos para evadir el conflicto original. Si bien de esta forma los hijos mantienen unida a la familia, también detienen su crecimiento y propician la dependencia, porque al dejar de ser el motivo de atención de los padres éstos pueden llegar a confrontarse rompiendo así el equilibrio familiar.
Como los pilotos suicidas del talibanes que dieron su vida por Islam, los hijos pueden realizar el sacrificio de mantenerse como blanco de atención con tal de mantener la homeostasis (relación estable) familiar.
Familias con un sólo padre.
En este tipo de familias cada uno de los hijos asume el papel del padre ausente; esto impide que vivan su infancia al comportarse como adultos madurando, antes de tiempo, cargando con responsabilidades y probablemente pasando la mayoría de su tiempo con adultos. Cuando esta familia se compone de dos, madre e hijo, la madre pudiera sentir que sacrifica su vida si evita comprometerse en otra relación, y el hijo evitaría comprometerse en una relación amorosa por lealtad a su madre, o puede llegar a mantener relaciones patológicas que confirman su incapacidad para tener una estabilidad en ese compromiso como en otro tiempo su madre lo hizo, o bien, mantener una relación con una pareja alcohólica-adicta y entonces ejercer su bien aprendida responsabilidad.
Familia extremadamente flexible.
Esta familia tiene como particularidad su dificultad para establecer límites claros y firmes; se confunde flexibilidad con libertad absoluta, permitiendo que los hijos hagan lo que quieran. La autoridad es confusa y los límites difusos, por lo tanto los hijos manifiestan competitividad desmedida y destructiva; todo ello puede provocar codependencia o alcoholismo.
Familia de tres generaciones.
Familia extensa que comprende a los padres, hijos y abuelos, tres generaciones en la misma casa; otra característica es que están amalgamadas, es decir, las fronteras se encuentran fusionadas (como muéganos) provocando que se confundan los roles familiares y que no queden claros las funciones de cada miembro de la familia. El abuelo es más importante que el padre para los hijos("¡hazme caso a mi, no a tu padre!"). esto genera constantes descalificaciones de los hijos hacia la forma de educación impartida por sus padres, quienes quedan en una posición subalterna y poco pueden incidir en la formación de sus hijos.

La estructura de una familia es básica para prevenir patologías de tipo emocional entre sus miembros. La comunicación clara y directa propicia las relaciones estables y el aprendizaje de valores, así como la toma de decisiones; fortalece la identidad; si se mantiene la comunicación en la familia es posible que los hijos sean menos vulnerables a las influencias negativas, tengan la capacidad de decir no y no permitan que los manipulen o presionen.

Puntos importantes que deben considerarse para establecer una buena comunicación en la familia

· Padres e hijos deben aprender a expresar sus sentimientos y ser congruente con su pensar, sentir y actuar.
· Utilice el pronombre yo al comenzar las oraciones, para evidenciar de que forma asume la responsabilidad de sus palabras. Cambie la forma imperativa;"¡Quiero que...!" por "¡Me gustaría que...!" De esta forma la relación familiar se rompe, y se evitan los malos entendidos.
· Ceda la palabra. Hablar al mismo tiempo impide escuchar.
· Escuche atentamente.
· Sea tolerante y paciente; mantenga la calma.
· Evite discusiones estériles.
· Póngase en los zapatos del otro.
· Pregunte a sus hijos, es ideal para conocerlos mejor.
· Es importante que mantenga contacto visual cuando hable con sus hijos, incluso les puede mostrar afecto tomando sus manos.
· Hable no solo de las cosas que le molestan de su pareja e hijos, también sobre las cosas que le agradan de ellos.
· No juzgue ni critique a sus hijos cuando comentan algo que no le agrade; esta actitud podría alejarlos.
· Hable de los valores humanos con sus hijos y póngalos en práctica.

Si la comunicación se establece adecuadamente, sus hijos tendrán la confianza para expresar sus sentimientos y para aclarar las dudas con la guía u orientación de su parte.
Las relaciones familiares se harán más sólidas si se establece una buena comunicación, que permita a los hijos hablar de su independencia.

Por el contrario, si los canales de comunicación se encuentran bloqueados de manera impositiva habrá una resistencia a cambiar, dándose como resultado el desarrollo de un síntoma que pudiera ser la válvula de escape, en este caso el consumo de drogas, favoreciendo una adicción.
La conducta de los hijos no solamente es producto de su proceso individual de desarrollo, también interviene la forma como aprendemos a comunicarnos y relacionarnos con los miembros de nuestra familia.


Este articulo fué tomado de la Revista Liberaddictus Núm. 70, Versus Mayo 2003.
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