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El reto del alcohol y las drogas en la escuela




Mtra. Fanny Feldman

MEXICO
La presión en la actividad docente: ¿Cómo la enfrentan los profesores?
La enseñanza se caracteriza hoy día por pertenecer al conjunto de profesiones consideradas como altamente estresantes ya que cada día resulta más evidente que el estrés al que se enfrentan los maestros trae como resultado efectos adversos y serias implicaciones sobre sus conductas y actitudes, lo cuál influye significativamente en la calidad de la enseñanza, además de los costos a nivel individual, organizacional y gubernamental.

Una de las razones de ello es que las exigencias a las que se enfrentan los docentes han ido cambiando en los últimos años y en lugar de ser únicamente los transmisores de conocimientos como eran considerados tradicionalmente, en la actualidad han adquirido mayor responsabilidad en cuanto a la formación de valores, habilidades de vida y promoción de la salud en sus alumnos; al mismo tiempo que la familia y la comunidad en general han ido aceptando menor compromiso por el bienestar educativo de los niños, con la falsa creencia de que la responsabilidad de las deficiencias del sistema educativo y social en la que vivimos, recae exclusivamente en el profesorado. Así, lejos de sentirse respaldados por los padres y madres de sus alumnos, los docentes perciben que éstos los culpan y responsabilizan por los problemas que sucedan ya sea dentro o fuera del ámbito escolar.

Uno de los estresantes en potencia a los que se enfrentan los maestros es el de las actitudes y conductas de sus alumnos, que se origina con el deseo de motivarlos para que alcancen todo su potencial; sin embargo, la frustración que les genera no poder alcanzar dichos objetivos puede elevar los niveles de estrés en el que viven.

Una de las razones de ello pudiera ser que hoy día --con el advenimiento de la enseñanza en masa-- las calificaciones de un estudiante no le garantizan la entrada en una universidad ni encontrar un trabajo, esto repercute sobre la motivación para el estudio que un maestro puede infundir en sus alumnos, ya que los objetivos no corresponden con las circunstancias sociales actuales.

Otro de los estresantes potenciales al que se enfrentan los docentes es el de las actitudes y conductas de los alumnos, tales como: estilos de vida de alto riesgo, consumo inmoderado de alcohol y drogas, violencia y prácticas sexuales sin protección, entre otras. La presión emerge del deseo de motivarlos para que alcancen todo el potencial con el que cuentan y en donde el estrés puede generarse con la frustración de no lograr alcanzar dichos objetivos, generando, por consiguiente, en los profesores, una insatisfacción laboral.

Por otro lado, el educador se enfrenta ante la necesidad de actualizar constantemente sus conocimientos a causa de los progresos en las nuevas tecnologías, así como adaptarse a nuevas ideas y hechos que no existían cuando empezaron a enseñar y en donde el proceso de adaptación a dichos cambios no les resulta del todo fácil; ya que el cuerpo docente no siempre cuenta con los medios, las oportunidades o la preparación requerida ante la transformación rápida para superar las nuevas exigencias que el mundo les impone.

Entre los principales factores estresantes a los que los docentes refieren enfrentarse, encontramos los siguientes:

Sueldo inadecuado para cubrir sus necesidades, por lo que tienen muchas veces que trabajar un doble turno.
Exceso de trabajo.
Exceso de alumnos dentro del aula.
Una política disciplinaria deficiente dentro de la escuela.
Intento de potenciar o sostener los estándares.
Falta de apoyo de directivos y familiares.
Relaciones laborales entre colegas, con los directivos y autoridades, así como con el alumnado.
Condiciones físicas del lugar de trabajo.
Insatisfacción laboral.
Falta de promoción en su trabajo.

Las consecuencias del estrés en los docentes pueden revelarse en manifestaciones físicas, emocionales y conductuales.

Las respuestas físicas que se generan ante un mal manejo del estrés son: dolores de cabeza y migrañas, úlceras e indigestiones, problemas de la espalda y cervicales, agotamiento, fatiga, alteraciones del sueño, hipertensión, erupciones alérgicas, etcétera.

Dentro de las manifestaciones emocionales se encuentran: sentimientos de ansiedad, insatisfacción, frustración, temor, baja autoestima, depresión, etcétera.

Entre las manifestaciones conductuales más relevantes que tiene la experiencia del estrés laboral en el profesorado es que éste se encuentra poco satisfecho con su trabajo, el ausentismo y la jubilación anticipada. Aunado a ello, se encuentran cambios en el comportamiento del individuo tales como: conducta impulsiva, excitabilidad, inquietud, estallidos emocionales, alimentación excesiva o la pérdida del apetito, así como el consumo de drogas, incluyendo fumar y beber en exceso.

Es así que cuando existe un fuerte estrés, el fumar puede constituir una actividad secundaria que puede llegar a asociarse con los cambios en los estados afectivos para eludir las situaciones desagradables, o bien para ayudar a superar la distracción manteniendo un estado de relajación.

En cuanto al consumo de alcohol, la mayoría de las personas creen que beber les aliviará la tensión, por lo que tienen la falsa creencia de que el alcohol les ayudará a controlar una crisis, aunque bien se sabe que en la realidad el alcohol imposibilita al individuo para enfrentarse adecuadamente a sus problemas. Resulta evidente el hecho de que los profesores son igual de susceptibles que el resto de la población cuando recurren al alcohol u drogas para controlar el estrés.

Podemos decir entonces que todo maestro es susceptible de presentar problemas relacionados con el consumo de alcohol y/o drogas, ellos o algún miembro de su familia. Por lo tanto, educar a los alumnos sobre el tema puede aflorar la propia problemática, generando un gran dolor, frustración, enojo y preocupación. Por consiguiente, una reacción muy lógica para evadir todos estos sentimientos displacenteros podría ser excluir dicho tema del programa educativo o bien boicotear cualquier actividad relacionada con la prevención de adicciones dentro del ámbito escolar.

Sin embargo, al reaccionar de esta manera y no hablar de las consecuencias negativas del consumo inmoderado de alcohol, así como del uso inadecuado de drogas, no se estaría beneficiando a los estudiantes ni a uno mismo; más bien se estaría propiciando que el consumo se origine, se mantenga o se agrave. Lo más conveniente entonces será aceptar y buscar ayuda para resolver los problemas personales existentes. Afortunadamente, existen varias fuentes de apoyo para ello: apoyo terapéutico, grupos de Al-Anon, grupos de Familias Anónimas, AA , NA, entre otras.

¿Qué pueden hacer los maestros por sí mismos?
Es tarea de todos los docentes aceptar que cada quien es responsable de la presión a la que se enfrenta y que es indispensable involucrarse activamente en su propio control de estrés. Cuando se decide superar el estrés, se pueden adoptar dos enfoques:

a) Enfoque preventivo. Dirigido a prevenir que el factor estresante produzca tensiones o presiones al eliminar o neutralizar su efecto.

b) Enfoque curativo. Considera que el estrés se suaviza o disminuye después de que se presenta.
Entre las principales técnicas que se sugieren para que el profesorado logre superar el estrés encontramos las siguientes:

El ejercicio físico. Este método de liberación de estrés resulta muy viable y beneficioso, ya que disipa las hormonas de forma natural, además de reducir el estrés psicológico en el sentido de que funciona como un distractor mental, así como una alternativa para liberar las emociones.

Técnicas de relajación. Se refiere a una serie de técnicas que pueden aplicarse ya sea durante la jornada laboral o bien dentro de otro ámbito, como el hogar; en donde se incluyen tanto ejercicios respiratorios como de meditación.

Técnicas cognitivas. Mediante estas técnicas, el individuo aprende a evaluar y a reestructurar las situaciones estresantes para que dejen de serlo; además de que se le capacita para controlar su reacción frente a dichos estresores.

Técnicas de administración del tiempo. Examinar los problemas relacionados con la gestión del tiempo resulta ser de gran ayuda para el profesorado, ya que se logra poner en perspectiva la manera en que la presión les afecta y buscar alternativas para superarla. Mediante las técnicas de administración del tiempo se logra: un incremento en la eficacia y efectividad, una mayor productividad y una potenciación de la creatividad.

Todo docente puede acceder a cierto número de dichos métodos por medio de asesores o profesionales, aprendiendo de esta manera a manejar su estrés. Lo importante de ello es que dichas técnicas pueden ser practicadas con una alteración mínima del estilo de vida del individuo, por lo que no llegan a convertirse en estresores secundarios.

Tengamos muy presente el hecho de que los maestros no están exentos de los problemas que afectan al resto de los individuos. También pierden a un ser querido, tienen problemas familiares, se enferman, se enfrentan a situaciones económicas o legales difíciles como cualquier otra persona, etcétera, y todo ello aunado a la presión laboral que viven, les puede traer como resultado niveles muy altos de estrés. Es importante tener conciencia de ello y tomar medidas concretas ante la tensión que se esté viviendo, pero sin sentirse culpables ni incapaces de desempeñar su labor.

El primer paso para dominar el estrés es reconocer su presencia en la profesión de la enseñanza. Sin embargo, para aquellos maestros que asocian el estrés con alguna debilidad personal o incompetencia profesional les resultará difícil el aceptarlo. Es por ello que resulta necesario en todo plantel educativo, asesorar al profesorado sobre el tema, así como ofrecerles el apoyo necesario. Aunado a lo anterior, resulta indispensable abordar la gestión del estrés del profesorado desde un nivel organizacional y social, ya que una buena parte del estrés al que se encuentra sometido el cuerpo docente, se encuentra relacionado con ciertos aspectos del entorno laboral. Muy probablemente, al tomar en cuenta estos puntos de vista podamos ser testigos de una mejora en la labor de nuestros maestros.

No olvidemos que todos nosotros quienes trabajamos con niños y jóvenes, tenemos una gran responsabilidad con nosotros mismos así como con nuestros alumnos: Buscar la ayuda y el apoyo necesarios para resolver todos nuestros problemas fuera del ambiente laboral, ya que de lo contrario, al traer nuestros problemas personales dentro del salón de clases, estaremos poniendo en riesgo nuestra interacción con nuestros alumnos, así como nuestras habilidades eficaces de enseñanza. Buscar ayuda para reducir la presión que nos agobia y resolver nuestros propios conflictos ayudará a mejorar nuestras capacidades en la docencia. Además, no olvidemos que educamos con el ejemplo.

Si esperamos que nuestros alumnos busquen ayuda cuando la necesitan, ¿por qué no hacerlo también nosotros?

FUENTE: Revista Liberaddictus 57
Instituto para el Estudio de las Adicciones
http://www.ieanet.com/canales/documentos/index.html?pag=profes&doc=72
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